jueves, 12 de mayo de 2011

Apuntes bloque IV: Literatura folclórica.


 
Lo primero que hicimos para empezar el bloque fue recordar la diferencia entre textos de autor y textos folclóricos:

Los textos de autor, como su nombre indica, son aquellos que tienen un autor y que es conocido, sin embargo, los textos folclóricos son textos que no tienen autor, sino que han sido creados por el pueblo y se han ido transmitiendo por el boca a boca, cambiando con el tiempo.

En la literatura folclórica podemos encontrar los tres géneros literarios: prosa, verso y dramática.

Para entender mejor lo que es un texto folclórico y para saber diferenciarlo de otros tipos de texto, Irune nos explicó las características de la literatura folclórica:

  • No tiene autor, es de transmisión oral.  No es que no tenga autor porque no se conozca el nombre, sino porque se ha creado por el paso del tiempo y todas aquellas personas que las han ido transmitiendo oralmente en algún momento. De una historia real sale una historia folclórica, porque se va contando la historia real, pero luego la gente introduce nuevas cosas con fantasía. Son creaciones conjuntas. (Ejemplo: el cuento de Caperucita Roja pudo seguramente salió de una historia real en la que un lobo devoró a una chica en el bosque) Sin embargo, es imposible conocer las versiones originales.


  • Como no tiene autor, estas historias presentan multitud de variantes en distintos lugares y en distintos siglos. De una misma historia puede variar, por ejemplo, el espacio donde transcurre la historia (un bosque, una selva…) o incluso los personajes malvados.

  • Los cuentos folclóricos son variables y adaptables, es decir, pueden cambiar y de hecho, deben cambiar. Los Cuentacuentos lo hacen siempre. Es bueno conocer a los niños y adaptar los cuentos a sus gustos, edades y necesidades.

  • Son textos populares, es decir, son textos del pueblo, que corrían de boca a boca. No son textos cultos que presten atención a la forma. Lo que importa es el contenido. No era considerado literatura, eran más bien algo así como “cosas del pueblo”. Algo importante es que al ser algo popular, refleja las costumbres del pueblo y también sus miedos, deseos, sueños... A la gente siempre le han gustado las personas famosas, por eso en la mayoría de los cuentos aparecen princesas y príncipes.

  • No son textos infantiles, ni lo han sido, ni lo serán, jamás. Eran textos que se transmitían al calor de la lumbre y por eso se llaman textos del hogar. Se contaban historias antes de irse a dormir después de un día de trabajo. No se contaban a los niños para que se durmieran, se contaban historias para entretener a toda la familia. Eran de cualquier tema: miedo, amor, aventura, fantasía… Si embargo, si hubiera que determinar un receptor porque es quien más puede aprender de ello serían los adolescentes porque la mayoría de los protagonistas son personas que acaban de salir del entorno infantil y se ven frente a la vida adulta hasta que consigue casarse, el hecho de casarse simboliza que el protagonista forma su núcleo familiar, que es del cual han salido. Suelen ir acompañados de alguien que les da consejos (por ejemplo, las hadas), es decir, reflejan el viaje iniciático que tienen los niños para enfrentarse a la vida adulta. Se les enseña que hay que crecer, pero sin embargo, tienen enseñanzas para todos los miembros de la familia.

  • La última característica, como curiosidad, es que no son textos machistas. Los textos reflejan la realidad de cada época, y si nos incomoda o no nos gusta, se puede cambiar, que para eso es un texto folclórico y una de sus características es que pueden variar, cambiar y son para adaptarlos. Además, eran épocas machistas, pero las protagonistas de los cuentos, en la mayoría de las ocasiones se revelan contra eso. (Ejemplo: La cenicienta).


PROSA FOLCLÓRICA


Los cuentos folclóricos se están perdiendo, Hay muchos que ya no conocemos y que ni siquiera la profesora los conocía. Los padres ya no cuentan textos folclóricos, sino que cuentan libros de autor, y deberían leerse los dos. Hoy en día se hacen adaptaciones, muchas de ellas por Disney, pero son eso: sólo adaptaciones. Suele coger historias de los Hermanos Grimm, los cuales también escribían adaptaciones y hacían recopilación. Hay que tener muy en cuenta esto: ninguna es original, todo son versiones.


Clasificación de los cuentos folclóricos:

Hay distintas clasificaciones de los cuentos folclóricos y éstas fueron hechas por distintos autores que son los siguientes:


  • Vladimir Propp: seguía una corriente estructuralista. Esto quiere decir, como su nombre indica, que le interesaban mucho las estructuras de los cuentos y se dedicaba a investigar sobre ello. Su libro más conocido es Morfología del cuento. Quiso estudiar las componentes y las estructuras (de personajes, relaciones…) de los cuentos folclóricos rusos. Primero se dedicó a recoger cuentos. Dividió los cuentos en cuatro grandes bloques: 

    • Los mitos: son textos que nacen de religiones que ya se han perdido. Tratan de explicar a través de historias sencillas para el pueblo hechos naturales, sociales o psicológicos. Los personajes de los mitos son dioses o héroes que representan, por ejemplo, a una estación.  Irune nos contó el ejemplo del mito “Eros y Psique”.

    • Cuentos de animales: como su propio nombre indica, todos los protagonistas de estos cuentos son animales. Dentro de este tipo de cuentos hay otras dos distinciones:

§         Los cuentos folclóricos que se escriben para entretener, divertir y que no tienen moraleja aunque pueden tener alguna enseñanza, pero no se escribe con esta finalidad.

§         Las fábulas, las cuales se escriben con la intención de finalizar  siempre con una moraleja. Los personajes aquí son muy importantes porque son arquetipos y simbolizan siempre algo: el zorro representa la astucia, los ratones representan la inteligencia, etc…La primera persona en recoger fábulas fue Esopo y las puso por escrito, pero no las escribía él mismo. En España tenemos el ejemplo de El Conde Lucanor, en la cual, Don Juan Manuel recoge un cierto número de fábulas. Las fábulas son contadas por un sirviente a su amo con la finalidad de aconsejarle.

§         Nota: los adultos no debemos añadir moralejas ni contárselas a los niños, tienen que aprenderlas por sí mismos. Sin embargo, podemos ayudarles y para que lleguen a la conclusión de las moralejas es bueno hacerles preguntas y que reflexionen sobre ello.


    • Cuentos de fórmula: como su nombre indica, tienen fórmulas que se repiten. Dentro de éstos hay diferentes tipos:

      • Cuentos mínimos: básicamente son para vacilar a los niños. Ejemplo: ¿Quieres que te cuente el cuento de María Sarmiento que se fue a cagar y se la llevó el viento? –¡Sí! –Yo no te he dicho ni que sí ni que no, yo te he dicho que si quieres que te cuente el cuento de María Sarmiento que se fue a cagar y se la llevó el viento…y así sucesivamente.  

      • Cuentos acumulativos: son aquellos que en la historia tienen acciones que se repiten como por ejemplo Sal de ahí chivita, La ratita presumida…


    • Cuentos de hada o maravillosos: son los cuentos en los que aparezcan personajes los cuales tienen cualidades mágicas. No necesariamente tienen que aparecer hadas, pueden ser otros seres mágicos. Ejemplos: La cenicienta, Blancanieves, La Bella Durmiente, El zapatero y los duendes, El gato con botas...


  • Gianni Rodari: este autor trabaja con la fantasía y con la creatividad de los niños y cree que esto se fomenta contándoles cuentos folclóricos. Él los clasifica de la siguiente manera:

    • Cuentos de animales: son iguales que los de Vladimir Propp, es decir, todos los protagonistas son animales.
    • Cuentos mágicos: son similares a los cuentos de hadas de Propp, pero Rodari incluye aquí los mitos, temas sobrenaturales y cosas mágicas.
    • Cuentos de bromas u anécdotas: éstos son cuentos que son como chistes alargados y por supuesto, tienen partes cómicas.


  • Sara C. Bryan: esta autora se centra en su experiencia, por lo que clasifica los cuentos folclóricos según la edad de los niños.

    • De 3 a 5 años. (Piensa que a los niños menores de 3 años no es necesario leerles cuentos, aunque ahora sepamos que sí): historias rimadas, historias con fragmentos versificados, historias de animales personificados, cuentos burlescos y cuentos de hadas.

    • De 5 a 7 años: folklore (leyendas locales): cuentos de hadas y cuentos burlescos, fábulas, leyendas, narraciones de historia natural.

    • Niños mayores de 7 años: folklore, fábulas, mitos y alegorías, parábolas de la naturaleza, narraciones históricas, historias reales, narraciones humorísticas


Nota: Es bueno que nosotros como maestros, dediquemos un tiempo en nuestras aulas a contar a nuestros alumnos cuentos folclóricos.

Consejo para buscar cuentos folclóricos en Internet: tienen que ser textos largos en los que aparezca el nombre del traductor, no del adaptador. Es mejor que no estén adaptadas y que nosotros hagamos dichas adaptaciones una vez conozcamos a nuestros niños.



DRAMA FOLCLÓRICO

En cuanto al drama, Irune lo explicó el día en que mis compañeras y yo fuimos a una charla, así que Sandra nos ha dejado sus apuntes. ¡Muchas gracias Sandra!

Lo que he sacado en conclusión de sus apuntes es lo siguiente:

No existen los textos folclóricos porque como es lógico, las obras de teatro no se pueden transmitir oralmente. Sin embargo si que existen representaciones y hay tres tipos:

v     Representaciones religiosas: como por ejemplo representaciones de navidad. Algunas veces lo improvisaban y otras veces estaba preparado.

v     Representaciones festivas o erótico festivas: son representaciones que se hacían en las fiestas de los pueblos. Se hacían piques entre hombres y mujeres, juegos, gymkhanas…

v     Cómicos de la lengua: estos eran personas que se ganaban la vida haciendo representaciones teatrales por los pueblos trasladándose de uno a otro y aprovechando las fiestas. Tras su actuación pasaban la gorra para ganar dinero y decían una frase original. Hacían improvisaciones pues se sabe que no tenían conocimientos académicos y se les consideraba como lo más bajo de la sociedad, es decir, gente pobre y arruinada, casi al nivel de las prostitutas. Éstos cómicos también tenían obras dedicadas a los niños y se llamaban Títeres de cachiporra y son una de las pocas representaciones folclóricas que existen. Son representaciones con las marionetas características de los pobres que eran más fáciles de fabricar y usar. Todas estas obras tenían el mismo argumento: aparece un chico (Pepito), el cual tiene algo al que quiere mucho (una cabra, una chica…) y hay un personaje malo que se la quiere quitar y cuando el protagonista se despista, el malo se lo quita. Entonces el protagonista interactúa con el público y con su ayuda vuelve a recuperar aquello que tanto quiere y termina dándola con la cahiporra. El éxito de éstas obras erala habilidad del actor para interactuar con su público. 




Nota: una idea interesante es que esta manifestación folclórica podemos llevarla al aula como maestros.


POESÍA FOLCLÓRICA

Algo importante a tener en cuenta es que las poesías folclóricas sí son infantiles.

Todas las danzas de corro también cambian por el boca a boca y se van adaptando al contexto. A veces incluso cambia su función. Por ejemplo, algunas canciones que cantabamos para saltar a la comba antes se usaba para sortear.

La poesía folclórica siempre se fundamenta en el “nonsense”, es decir, no tienen sentido, son poemas absurdas.

Estos juegos y canciones folclóricas están empezando a perderse. Deberíamos actuar tanto los maestros como padres. Como maestros, una idea es dedicar un rato del día a enseñárselos a los niños .



HISTORIA


Perrault
En el siglo XVIII el recopilador que destaca es Perrault. Vivía en Francia y en ésta época reinaba el rey Luis XIV (el rey sol). A este rey le gustaba mucho que le entretuvieran y las noches que no había fiestas iba a un salón a que lo entretuvieran. Su entretenimiento favorito era que le contaran cuentos e historias. Además le gustaba que fuese la gente del pueblo los que le contaran esas historias. En esta corte, es donde se encontraba Perrault, que era un pedagogo. Este hombre se interesó por los cuentos que la nodriza contaba a sus hijos pequeños, por los cuentos de Gianbattiste Basile, por las narraciones de Bocaccio y por las leyendas celtas. Recogió estas historias y también algunas ideas las cuales adaptó con una intención moralizante, por lo que sus cuentos aparecieron con una moraleja final, a los cuales se les llamas Contes de fées (Cuidado: no por ello todos los cuentos folclóricos tienen moraleja).

Madame Genlis

En este siglo, en Francia, también había otra recopiladora importante: Madame Genlis. Esta recopiladora también hace adaptaciones de las historias que recopila.

En Inglaterra, John Newberry, abre una librería y publica los libros que él recopila y adapta. Eran textos folclóricos ingleses.
                                                   
En España, lo que teníamos eran a los fabulistas: Iriarte y Samaniego. Iriarte cogía fábulas y las adaptaba, poniendo sus propias moralejas en verso. Samaniego escribe fábulas morales para los alumnos de un seminario.


Los Hermanos Grimm
En el siglo XIX aparecen otros recopiladores muy famosos que son los Hermanos Grimm. Eran alemanes, y la primera mitad del siglo XIX viven allí, en Alemania (época del romanticismo y del nacionalismo). Los Hermanos Grimm lo que pretendían era conservar las historias alemanas, era un sentimientos nacionalista. Alguien les propuso hacer una recopilación de cuentos alemanes para que no se perdieran y ellos lo aceptaron. No las adaptaron mucho, su idea no era la de adaptar, sino como ya se ha nombrado, la finalidad era conservacionista, para que no se perdiera lo propio alemán. Estas historias se editaron y se publicaron, y como en este siglo no había muchas cosas que los niños no podían leer, se convirtieron en best-seller. Se hicieron muy famosos, hubo hasta segunda edición (que en esa época era difícil). El editor les comunicó que había mucho éxito pero que habían quejas de los padres porque en los cuentos se relataban cosas que no se consideraban convenientes para los niños (sexo, malos comportamientos…). Como consecuencia, el editor pidió que cambiasen los cuentos. Al principio los Hermanos Grimm se negaron, porque ellos no lo habían hecho con la intención de que el público fuese los niños, pero al final accedieron y cambiaron cosas. Por ejemplo, cambiaron madres “malas” por madrastras, añaden finales distintos para que no sean tan duros los cuentos (añaden al leñador de caperucita).

Andersen
En Dinamarca, destaca Hans Christian Andersen. Éste escribe más en la segunda mitad del siglo XIX, en el realismo. Los cuentos de Andersen son adaptaciones, pero también escribía sus propias historias los cuales eran totalmente realistas en los que destacan los problemas sociales (Por ejemplo: La cerillera). Una curiosidad es que este hombre era homosexual, y se dice que la historia de El patito feo es una biografía de él mismo y como era una persona con mucha tristeza, sufría mucho y por ello sus cuentos siempre eran tristes.

Aunque con menos importancia, en España destaca el Padre Coloma, el cual fue un adaptador de historias folclóricas. Lo que hacía era cambiar los personajes malos por el demonio y las hadas por ángeles o vírgenes.

Propp observó que en todos los cuentos folclóricos había la siguiente estructura: los protagonistas pasan de la infancia a la edad adulta pasando por un “viaje iniciático” que es el recorrido que hacen hasta llegar a adultos.  Siempre el protagonista parte del hogar, que simboliza protección, abandona la infancia. Luego pasa por una serie de pruebas, las cuales son simbólicas (viaje iniciático) y llegan a la edad adulta que se representa con la boda y con un núcleo familiar (ya es adulto para formar su propia familia).



¿Qué hacer con los textos folclóricos como maestros?


Lo que debemos hacer es coger textos folclóricos y adaptarlos para nuestros alumnos, pues nosotros tenemos conocimiento de la psicología infantil. Hay que adaptarlos teniendo en cuenta las necesidades de los niños de nuestra aula.

Para hacer una buena adaptación tenemos que saber reconocer las pruebas simbólicas del viaje iniciático de los protagonistas respetándolas, es decir, manteniéndolas todas. Cuando adaptamos un texto podemos cambiar al protagonista, cambiar el tiempo en el que transcurre la historia, adaptar el entorno. El final también se puede cambiar, pues lo importante es que haya pasado por el viaje iniciático.


Motivos de los cuentos de hadas

Los leimotivs son los elementos básicos de la historia. Los motivos, al igual que el viaje iniciático es algo que hay respetar para la adaptación. (Por ejemplo, en Blancanieves el motivo del viaje iniciático es que ella huye).

Los motivos son los que aparecen en la siguiente diapositiva:

-Viaje y búsqueda. 
-El reino de los muertos o el reino de las hadas. 
-Tesoros ocultos física o psicológicamente. 
-Fuga y persecución.
-El sol y la noche como realidad e irrealidad.
-La búsqueda del amor. 
-El hermano más pequeño. 
-La muerte y la resurrec


En el motivo de la muerte hay que explicar que hay muertes reales (muere una madre, un padre) y las muertes no reales, que nos aquellas que simbolizan renovación, es decir, no muere nadie físicamente.

En cuanto a los motivos de los huérfanos maltratados y los hermanos pequeños hay que decir que simbolizan la capacidad de triunfo de cualquier persona sea como sea. Esto viene de los deseos del pueblo, ya que eran considerados inferiores.

Día y noche: en el día ocurren distintas actividades que por la noche.


Personajes de los cuentos de hadas

Podemos cambiar los personajes, pero tienen que mantener sus características y su rol.

 Los ayudantes del héroe o la heroína son de dos tipos:

-Hadas: se entiende como concepto de hada madrina. Socialmente este concepto tenía mucha importancia, pues antes si te quedabas huérfano, los que se hacían cargo de ti eran los padrinos. En los cuentos, las hadas son las personas que ayudan a los protagonistas que no siempre son hadas como personaje fantástico, pueden ser personas humanas o incluso animales (como en El gato con botas).

-Animales y objetos mágicos: al igual que las hadas, ayudan a los protagonistas solo que en este caso son objetos y animales pero son secundarios, no son tan importantes como las madrinas, pues estos no tienen la intención de ayudar sino que ayuda.

En cuánto a los enemigos hay que decir que pueden ser:

-Personajes físicos: es decir, personajes malos (madrastra, ogros…).

-Problemas que tenga el protagonista (hambre). Los problemas no son negativos pues lo que hacen es que hacen más fuerte a protagonista y le permiten realizar su viaje iniciático.

Hay que decir que los duendes en algunos cuentos son buenos (El zapatero y los duendes) y en otros son malos (El enano saltarín).

Una curiosidad de los personajes es que los únicos que se comían a los nilños son los ogros.


Criterios para saber cual es un buen libro de cuentos folclóricos

Los criterios que tenemos que tener en cuenta a la hora de comprar un libro de cuentos folclóricos son los siguientes:

v     Debe tener indicado en alguna de las primeras páginas el nombre del traductor, del adaptador o del recopilador (según si es una traducción, una recopilación o una adaptación)

v     Los típicos libros de “365 cuentos” no son recomendables porque no son los textos completos sino que son síntesis de los cuentos.

v     Hay que evitar versiones infantiles de los cuentos folclóricos.

v     Pueden haber adaptaciones buenas pero como se ha dicho antes, debe venir indicado el nombre del adaptador.



IMPORTANTE: ACLARACIÓN DEL VOCABULARIO

Adaptación: la adaptación de un cuento consiste en cambiar algunos aspectos de la historia. Cualquiera que haya asistido a las clases de Irune sabe que NO SE PUEDE CAMBIAR: el motivo de la salida de casa por el cual se comienza el viaje iniciático (por voluntad propia o huída), las situaciones o problemas que se dan durante el mismo y el rol de los personajes.

Recopilación: la recopilación consiste, como su nombre indica, en recopilar cuentos e historias folclóricas. Éstas son totalmente respetadas, es decir, no se cambia nada de la historia. Exacto, si se recopila…¡se recopila! ¡no se modifica!

Traducción: consiste en traducir un cuento o una historia. Tampoco se cambia la historia, no se modifica nada.

Cuento original: quedan prohibidas éstas palabras. Ningún cuento folclórico es original, pues (para quien no se acuerde) es una historia que se va formando a lo largo del tiempo, es decir, va cambiando y no tiene autor.




“Los cuentos de autor son para ver, los cuentos folclóricos son para contar”


“Los cuentos de autor son para seleccionar, los cuentos folclóricos son para adaptar”



Webs:
-http://www.ciudadseva.com/

1 comentarios:

Irune Labajo dijo...

Muy bien. revisa esto:

- No hay que sacar moralejas de los cuentos para trabajar con los niños.... pero tampoco tenemos que conseguir que las aprendan ellos. Lo que tenemos que hacer es contarles el cuento las veces que sea necesario y preguntarles qué cosas pueden aprenderse del cuento. Las enseñanzas que ellos saquen serán, probablemente, diferentes a las nuestras pero es que su momento evolutivo también es diferente al nuestro...

Por otro lado, como hemos dicho que la función principal de la literatura es llenar el ocio, entretener, divertir, maravillar... si no son capaces de sacar ninguna enseñanza, no pasa nada.

- Vale que Sandra os dejó los apuntes, pero en la poesía folclórica te falta incluir la diapositiva con la clasificación de Pedro Cerrillo.

- Más importante que Madame Genlis es Madamme Leprince de Beaumont (la de La bella y la bestia) o Berquin.

- leitmotiv

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